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•junio 26, 2010 • 2 comentarios

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¿Tiempo?

•junio 8, 2010 • Dejar un comentario

Siempre voy un par de pasos por detrás suyo.

El tiempo está en todas partes.

•mayo 9, 2010 • Dejar un comentario

“Aprenderás que el tiempo no es algo que pueda volver hacia atrás,
por lo tanto, debes cultivar tu propio jardín y decorar tu alma,
en vez de esperar que alguien te traiga flores”

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•mayo 4, 2010 • 2 comentarios

Hoy es uno de esos dias en los que te haces la pregunta de: ¿Cuándo llega el momento de decir basta?

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•marzo 29, 2010 • 2 comentarios

Puede que me deje pintar…

Una sola cosa, un solo lugar…

•marzo 29, 2010 • Dejar un comentario

Mañana de Diciembre, de esas que te hacen sentir los fríos soplidos del viento en los pies.
Él camina solo, acompañado únicamente por el sonido de fondo de una melodía que pone ritmo a sus pasos.
Mientras tanto, su paciencia se divierte ganando partidas de ajedrez al tiempo. A él esto no le importa, sabe que las cosas buenas llegan solas.

Solo hizo falta esperar… Cruce de caminos, una mirada despistada y… simplemente, apareció.
La había visto muchos días antes, pero solo desde esa mañana ella empezó a existir para él.
Existía de tal forma que sus redes no tardaron en anudarse a él. Pudo ver como alguna atadura le abrazaba suavemente, pero simuló no haber sentido nada, esa sensación era demasiado agradable como para negarla. Durante un tiempo, por sus venas solo corrió azúcar.

Los días pasaban y la historia paseaba en círculos.
Ocho y diez de la mañana, sus redes ya clarean a lo lejos.
Pronto, la curiosidad le propone un trato. Ingenuo, acepta sin pensarlo. Ella gana, será él quién tenga que cumplir su parte del trato.
Obligado a dejarse ver por ella, las ataduras se aferran con firmeza. Empiezan a dejar marcas en su piel. Se siente mas seguro, pero es consciente del peligro.
Poco a poco sus palabras le fueron ahogando y rápidamente sus gestos le inundaron el corazón.
Creyó entenderla una y otra vez, pero siempre resultó ser cosa del engaño. Sólo él se disfrazaría tantas veces de verdad.
Y aún algunas noches, sueña con el destello de una luciérnaga y le da por pensar que quizá solo fueron ganas de hacerlo imposible.
Ya no puede recordarlo, el pecho le oprime demasiado como para intentarlo y su corazón se tiñe de un rojo muy oscuro.

Ahora ya lo ha dejado, ya no la sigue. Ya no es ella quien le quita el aliento.
No podrán decir que se ha rendido. Rendirse significa dejar de luchar por algo que deseas y él lucha por aquello que quiere, pero ha de saber, que los deseos cambian con el simple aleteo de una mariposa.
No tiene prisa, sabe que éstas siempre pintan en tonos grisáceos.
Ahora sus ojos ven el color verde de las tonterías.

Está decidido, si, tiene miedo, es sensato, sabe que volverá a cruzar un puente demasiado frágil. Al otro lado está ella, debajo… prefiere no mirar, le dan escalofríos solo de pensarlo. Se ha prometido intentar cruzarlo, sabe que no ganará si no arriesga primero.

Ha trazado un plan, dibujará sonrisas a cada paso que dé (le ha copiado la idea).
Desde hace días pasa ratos tumbado a la espera de un recuerdo pasajero que le lleve hasta ella.
Invierte noches boca abajo ordenando en su cuaderno los trocitos de su puzle, y es que el mundo está lleno de tontadas que contar.

Ahora solo se le cruza una sola cosa, un solo lugar…

 
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